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Descubre el Cava

El Cava es la Denominación de Origen del vino espumoso de calidad.
La Región del Cava la integran en la actualidad 159 municipios ubicados en siete Comunidades Autónomas: Cataluña, La Rioja, Pais Vasco, Navarra, Aragón, Extremadura y Valencia, que en su con­junto configuran la zona de producción delimitada del Cava y, por tanto, son los únicos con plena capacidad legal para producir este tipo de vino espumoso y comercializarlo bajo este nombre.

Las variedades de cavas las podemos clasificar según:

El tiempo de crianza:
Cava: 9 meses (joven)
Cava Reserva: 15 meses
Cava Gran Reserva: 30 meses
El contenido en azúcar: 
Brut Nature: 0-3 gramos por litro. 
Extra Brut: hasta 6 gramos de azúcar por litro.
Brut: hasta 12 gramos.
Extra Seco: entre 12 y 17 gramos de azúcar.
Seco: entre 17 y 32 gramos.
Semi Seco: entre 32 y 50 gramos.
Dulce: más de 50 gramos de azúcar por litro.
La variedad de uvas utilizadas
Macabeo, Xarel.lo, Parellada, Chardonnay, Malvasia, Pinot Noir, Trepat, Garnacha Tinta y Monastrell.



Para disfrutar del cava al máximo tendremos en cuenta estos consejos:
La Temperatura de servicio:
Degustar el cava a la temperatura apropiada es uno de los pequeños secretos para disfrutarlo plenamente. El cava debe servirse entre los 5º y los 8º, siendo los jóvenes y ligeros los que se servirán más fríos.
El cava debe enfriarse durante unas horas en el frigorífico o bien durante unos 30 minutos en un recipiente con agua y hielo. Debería evitarse el congelador ya que un violento cambio de temperatura podría perjudicar las virtudes de un producto tan cuidado.
La copa:
La copa escogida debe permitirnos disfrutar de su color, aroma sutil y del tamaño y rosario de sus burbujas.
Debemos escoger una copa de cristal fino y transparente, aflautada o en forma de tulipa, evitando la copa ancha que hace que los aromas se desprendan con demasiada rapidez.
El servicio:
El Cava es un vino delicado que debe descorcharse con suavidad, evitando una pérdida de vino y espuma. Para servirlo, debemos mantener la botella ligeramente inclinada dejando resbalar lentamente el líquido por la pared de la copa, que nunca llenaremos más de 2/3 de su capacidad a fin de evitar que el vino pierda su temperatura óptima.



La Cata:

Joven
Suave, afrutado y fresco. Muy agradable en boca. Ligero y gustoso gracias al buen equilibrio entre acidez y riqueza de aromas. De color paja con destellos verdosos. Haciendo honor a su singularidad, mantiene su espíritu vivo, ligero y refrescante que nos evoca su origen: la fruta en todo su esplendor.
Reserva
Vivo, brillante y equilibrado. Los reservas reposan un mínimo de 15 meses en la profundidad y la penumbra de las silenciosas galerías subterráneas. Esta notable crianza aporta a este Cava un toque inconfundible de fruta madura. Su color amarillo pálido denota la excelencia de que disfrutan los reservas. Es el símbolo de la tradición y el legado de la historia del Cava. Una exquisitez para los paladares más exigentes.
Gran Reserva
Paciencia que recompensa. Más de 30 meses de su meticulosa crianza en las cavas lo convierten en un vino único entre todos, al que se reserva esta categoría especial. De color dorado pálido, con una burbuja pequeña perfectamente integrada, aromas con matices tostados y sabor intenso. Se elabora únicamente en los tipos bruts y muestra una gran personalidad. El Gran Reserva es el Cava en su esencia.
Rosado
Frescor y exuberancia. Monastrell, Garnacha tinta, Pinot noir y Trepat. Estas son las cuatro variedades que le dan su singularidad cromática. Siguiendo el mismo método de elaboración, se trata de un Cava más aromático, ligero y goloso, con un color que evoca agradables recuerdos de frutas rojas a nuestro paladar. Es el ejemplo más tangible de la modernidad del Cava.

Gastronomía:
El Cava, es el vino que acompaña todos los platos de una comida, ya sea sencilla o de fiesta. Del aperitivo hasta el postre, siempre hay un tipo de Cava adecuado para acompañarlos y, lo cierto, es que la tendencia a consumirlo en cualquier época del año es cada día mayor, esto es en parte debido a su gran versatilidad.

Un Cava brut, a la temperatura adecuada, es ideal para acompañar cualquier aperitivo, bien sea unos canapés, jamón, quesos o frutos secos.
Para el marisco, el pescado, los arroces, en general los entrantes, escogeremos un Cava Brut o Brut Reserva, afrutado, con un punto de acidez estimulante y fresco.
Las carnes, los asados, y en general las comidas condimentadas y de preparación laboriosa reclaman un Cava Brut Nature Gran Reserva, con más cuerpo y amplitud para acompañar estos platos consistentes, sin perder su personalidad.
Para la repostería elegiremos un Cava Semiseco o Dulce, de cierta edad, complemento ideal de los postres por unir suavidad y frescor.
Ni que decir tiene que cualquier fruta casa perfectamente con un Cava bien sea blanco o rosado.
Es el vino de todas las horas y para todas las ocasiones, imprescindible en los acontecimientos formales, pero también el vino para disfrutar en cualquier momento.




Fuente: www.crcava.es